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| 'Efectos secundarios', lo último de Steven Soderbergh |
La última película del director de la saga del Che es una ácida crítica de la industría de la psicofarmología convertida en un thiller hábil pero algo tramposo y en una sensacionalista "conspiración de lesbianas".
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La construcción de los espacios fílmicos es más que notable y el guión astuto en sus puntos de giro –con un importante puyazo a las empresas de psicofármacos– pero se ve lastrado en su parte final por un drama de calado social y suspense, convertido en una inverosímil "conspiración de lesbianas", algo que no sabemos si se debe al miedo a llegar al fondo del asunto o a la tendencia al sensacionalismo del autor de la efectista Magick Mike, sobre el mundo del strep-stepase masculino, protagonizado por el tan macizo como inexpresivo Channing Tatum. Efectos secundarios es un filme sólido, intrigante, ácido y que trata con respeto al espectador logrando lo mejor del inconmensurable Jude Law como un hombre cínico atrapado en su propia trampa y de la emergente Rooney Mara como Emily, una joven adicta a un nuevo medicamento de consecuencias imprevisibles. La crítica a la alta clase médica y empresarial que juega con los enfermos como cobayas está servida pero Sodenbergh, a pesar de la buena escritura de Scott Z. Burns, acaba estropeando su brillante propuesta (fotografiada con sumo cuidado por él mismo) en una intriga imposible con uno de esos finales que "quieren explicarlo todo" pero que en realidad sólo consiguen echar a perder la confianza depositada por el espectador en la historia y los personajes.
Los peores de la función, como era de esperar, Chanining Tatum y Catherine Zeta-Jones, en una historia de manipuladores manipulados, de mentirosos engañados ágilmente contada que tras una brillante primera parte y una hábil concepción de las relaciones entre los personajes y los escenarios en que se mueven acaba volviéndose un "thriller" de segunda. Tal vez Soderbergh ha querido convencer y sorprender a todos pero se ha quedado corto y, a la vez, se ha pasado de largo.
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